El compromiso con la fe transforma realidades y une voluntades. Desde el 4 de febrero de 2024, tras concluir su licenciatura en Teología Espiritual, el presbítero Danilo Cardona (PUSC, 2023) asumió con entusiasmo la guía de la parroquia San Cristóbal, en la diócesis de Jalapa.
Un hogar en medio del calor de El Progreso
La parroquia se ubica al oriente del departamento de El Progreso, en el municipio de San Cristóbal Acasaguastlán. Es una región conocida por el clima caluroso y el suelo árido. El municipio cuenta con unos 8,000 habitantes, de los cuales un 45 % es católico. Desde aquí, el Padre Danilo atiende con dedicación tanto a la zona urbana como a seis aldeas.
Cuando llegó a la nueva parroquia, el panorama era desconocido. Era diferente a su lugar de origen y nunca había realizado prácticas pastorales allí durante sus ocho años como seminarista. Llegó sin conocer a nadie, pero la comunidad le dio una acogida cariñosa. En pocos días, los feligreses pasaron de ser extraños a convertirse en una verdadera familia.



Formación y servicio que trascienden
El trabajo diario del padre Danilo es dinámico y cercano a la gente. Él impulsa con fuerza la vivencia del proyecto pastoral diocesano en su comunidad. Sus prioridades incluyen la pastoral vocacional, la pastoral social y la catequesis presacramental. También coordina espacios constantes de formación bíblica y litúrgica para todos los feligreses.
Además de sus tareas en la parroquia, el obispo le ha confiado responsabilidades de formación académica y espiritual. El padre Danilo es el delegado vocacional de los seminaristas y el responsable de la pastoral vocacional en la Diócesis de Jalapa. Asimismo, comparte su experiencia como catedrático de Teología Espiritual en el Seminario Mayor Nacional de la Asunción.


Un sueño de fe para la aldea Cruz del Valle
Uno de los mayores desafíos y anhelos se encuentra en la aldea Cruz del Valle. Esta comunidad rural no cuenta todavía con una capilla propia para celebrar la Santa Misa.
La comunidad ya posee el terreno listo para la edificación. Sin embargo, hacen falta los recursos económicos indispensables para levantar la estructura. La esperanza se mantiene viva gracias al apoyo solidario de los padres de familia del colegio APDE Solalto. Juntos, trabajan con fe para hacer realidad este espacio de oración y encuentro para todas las familias de la aldea.













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