El padre José Martín Sirín Ruyán (UNAV, 2017) dedica su vida a fortalecer la fe en el departamento de Escuintla. Tras culminar sus estudios en Derecho Canónico, regresó a Guatemala. Su formación académica es uno de los cimientos de una entrega pastoral incansable.
Un camino entre aldeas y fe
Actualmente, el Padre José es el párroco de San Benito de Palermo, en La Democracia, Escuintla. Su labor diaria impacta a cientos de fieles:
- Atiende a una población de aproximadamente 23 mil habitantes que habitan 28 comunidades y aldeas.
- Cada domingo recorre distintos sectores para celebrar la Eucaristía.
- Visita al resto de las comunidades al menos una vez al mes para brindar acompañamiento.
El corazón de la parroquia: la formación
Para el Padre José, la formación de los laicos es fundamental para la Iglesia. Junto a un candidato al diaconado, prepara a catequistas, ministros, coros y lectores.
Dos veces al mes, se reúne con los agentes de pastoral para profundizar en los sacramentos. A estas sesiones asisten entre 40 y 60 personas. Además, durante la Cuaresma, organiza retiros parroquiales enfocados en la meditación y el sacramento de la confesión.















Más allá de la parroquia: justicia y sanación
Su labor se extiende a roles cruciales dentro de la diócesis. Es administrador parroquial y vicario judicial, donde atiende casos de nulidad matrimonial. Además, fue nombrado exorcista de la diócesis por el obispo Víctor Hugo Palma.
El Padre José comparte una anécdota de su oficio como exorcista. En una ocasión, mientras realizaba las oraciones de liberación, el demonio le lanzó un desafío antes de retirarse: «Me voy, pero volveré». Con total paciencia y serenidad, el sacerdote le respondió: «Bueno, pues aquí te espero».
Esta calma nace de una convicción profunda. Para él, la protección principal es la espiritualidad: «Si uno no está en una vida de oración, el demonio siempre va a estar ahí molestando». Con esa fe, el Padre José continúa su misión, agradecido por la oportunidad de formación que él y otros sacerdotes y seminaristas tienen gracias a los benefactores del programa de becas.











